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El “modito” de Biden

Por Francisco Garfias

Al presidente López Obrador el mundo lo tiene sin cuidado. Por eso no son de extrañar sus reiteradas pifias diplomáticas. El tabasqueño está convencido de que la mejor política exterior es la política interior.

Su mundo es México. Y el mundo de su mundo es Tabasco, como bien apuntó el historiador Enrique Krauze, en un espléndido artículo publicado en Letras Libres, bajo el título de “El Mesías Tropical, en junio de 2006.

Durante el mandato del tabasqueño se han “pausado” las relaciones con España y, ahora, con Perú. Madrid lo mandó a volar con su exigencia de disculpas por hechos que ocurrieron durante la Conquista, hace más de cinco siglos.

Lima ya expulsó al embajador mexicano, Pablo Monroy, por las reiteradas expresiones del mandatario mexicano en respaldo del destituido presidente Pedro Castillo, consideradas “injerencistas” por el nuevo gobierno de Perú.

Seguimos distanciados —y sin embajador— en Panamá, desde que ese país centroamericano rechazó al historiador Pedro Salmerón por señalamientos de acoso sexual. En esa ocasión AMLO comparó a la canciller de ese país, Erika Mouynes, con “la Santa Inquisición”.

Apenas ayer se anunció que el actor Alejandro Bichir fue designado embajador en Panamá, luego de que la senadora con licencia, Jesusa Rodríguez, rechazara el polémico cargo. Falta el beneplácito.

*El tabasqueño volvió ayer a las andadas. A tres semanas de la Cumbre de Líderes de América del Norte, se aventó la puntada de decir públicamente que no le gustan los “moditos” de Joe Biden.

Y todo porque el presidente de Estados Unidos le dio la bienvenida a Volodímir Zelenski, su homólogo de Ucrania, con un “Bienvenido a América…”.

AMLO se preguntó: “¿Qué pasó, presidente Biden? Con todo respeto, América somos todos. Y suele pasar que en Europa y en otras partes cuando se habla de América, pues es Estados Unidos, pero América es el Perú, es Guatemala, es Belice, es México.

“Y yo no digo que no se le dé la bienvenida a un presidente, lo que no me gusta es el modito”.

*Los desplantes del Presidente mexicano los comentamos ayer con Jorge Castañeda, el mejor canciller que México ha tenido en el siglo XXI.

Nos dijo El Güero:

“Lo que no le gustó a López Obrador es que Biden recibiera con bombos y platillos a Zelenski. Él le va a Putin. Como no se atreve a decir eso, sacó esta cosa de viejito de provincia: somos americanos, porque las Américas somos todos.

“Es un poquito patán, a dos semanas de la visita de Biden, ponerse a pelear por eso con él. Lo que no me queda claro es si está o no molesto con Biden por otras razones”.

*Aprovechamos para preguntarle al excanciller si espera algo bueno de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Respondió: “No va a haber nada bueno. No va a salir ni un acuerdo sobre energía, ni un acuerdo sobre el maíz, ni un acuerdo sobre nada”.

La relevancia, dice, es que hace ocho años que no viene un presidente en funciones de Estados Unidos a la Ciudad de México. El último fue Obama.

Sobre Perú, El Güero nos dijo que, a diferencia de muchos, él no tiene ninguna objeción de que México tome partido. No cree en el principio de no intervención.

“Es algo obsoleto que en el mundo globalizado y con jurisprudencia internacional exista la no intervención. No es una buena idea. Eso de que nadie debe opinar ni decir nada, ni hacer nada de lo que sucede en otro país, no me convence.

“Lo que pasa es que está tomando el partido equivocado. Hubo un intento de golpe de Estado. Él no sólo no lo condenó, sino que está apoyando al golpista.

“No está apoyando a Madero, está apoyando a Victoriano Huerta, para hablar en los términos simplistas que él utiliza”, puntualizó.

Hizo notar que para destituir a Castillo se siguió un proceso constitucional en Perú, como ya lo reconoció Lula.

El compromiso de la Carta Democrática Interamericana —el documento más importante de los últimos 25 años en América Latina— es que se tiene que respetar el orden constitucional en cada país.

“Si lo que quiere es darle asilo político, hay que hacerlo con discreción. No lo andes gritando por todos lados, porque lo único que vas a hacer es entorpecer lo que tú mismo quieres.

“Si se hubiera quedado callado, en una de ésas al nuevo gobierno de Perú le conviene que Castillo se vaya. Pero bajo presión pública, es muy difícil que ante un fallo de la Suprema Corte que le da 18 meses de prisión preventiva, no está fácil que le den asilo con la presión pública del Peje”, concluyó. Información Excelsior.com.mx

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