Los grupos criminales en México han utilizado drones para realizar ataques en 17 de los 32 estados del país durante los últimos cinco años y medio, principalmente en Sinaloa, Guerrero y Michoacán, según un informe de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED).
La organización advirtió recientemente que los vehículos aéreos no tripulados están cambiando la manera en que los grupos armados se enfrentan en América Latina, pues no solo son más baratos y fáciles de poner en operación, sino que también se utilizan para ofensivas más sofisticadas y peligrosas.
En el apartado para México, ACLED señaló que los grupos del narcotráfico en el país fueron de las primeras organizaciones delictivas en el continente en usar drones hace 10 años, especialmente, “como herramienta para diversificar el contrabando transfronterizo de drogas”.
Tan solo en 2025, se detectaron casi 35,000 vuelos de drones cerca de la frontera de México con Estados Unidos, subrayó la organización.
“Sin embargo, el uso de drones ha evolucionado desde entonces”, indicó el artículo publicado por Tiziano Breda.
El recuento de ACLED comenzó en enero de 2021 y abarca hasta el 21 de agosto de este año. La mayoría de los ataques con estos dispositivos fue en 2024, según un mapa.
A partir de ese año, los cárteles de la droga han empleado drones en Michoacán, Guerrero y Sinaloa, identificados como “estados donde los conflictos entre facciones armadas son más violentos”.
Tamaulipas y Chiapas registran una incidencia menor en los casos reportados. También se contabilizaron ataques en Sonora, Baja California, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Jalisco, Guanajuato, Colima, Estado de México, Oaxaca, Veracruz y Morelos.
ACLED compara la situación registrada en México con la de Colombia, nación identificada como “laboratorio regional para la innovación en drones armados”.
Según el reporte, organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana y Los Viagras utilizan principalmente drones para atacar a poblaciones ubicadas en territorios disputados, a diferencia de lo que pasa en el país sudamericano, donde su uso está más dirigido contra fuerzas de seguridad.
En febrero pasado, Small Wars Journal recordó que autoridades mexicanas emitieron las primeras advertencias sobre el uso de aeronaves no tripuladas por parte de narcotraficantes en 2010. En tanto, el gobierno estadounidense detectó 150 de estas aeronaves cruzando la frontera entre 2012 y 2014.
En México, los drones igual son empleados para vigilar movimientos de grupos rivales y transportar explosivos, añadió ACLED.
Drones Méxic
Las nuevas tecnologías usadas en guerras con drones, como Ucrania y Medio Oriente, podrían llegar a América Latina a través de las redes internacionales de los grupos del narcotráfico y lavado de dinero, según ACLED. Foto: ACLED.
En zonas de Michoacán y otras regiones, grupos armados incluso han instalado laboratorios para fabricar explosivos y adaptar estos aparatos para transportarlos, agregó.
Los cárteles utilizan principalmente drones comerciales cuadricópteros, muchos de ellos de la marca china DJI, pero también han empleado drones FPV (de vista en primera persona), como el DJI Avata 2, utilizado por el CJNG, según el Small Wars Journal.
ACLED señaló que la expansión de esta tecnología podría continuar en 2027, pues los drones comerciales son relativamente baratos y pueden ser modificados.
“En los próximos 12 a 24 meses, es probable que el uso de drones por parte de grupos delictivos e insurgentes en América Latina se intensifique en escala y sofisticación.
“Por ahora, la capacidad actual del Estado para contrarrestar los drones se centra en el reconocimiento y la interferencia de señales, y un mayor uso de tecnologías como los drones de fibra óptica pondrá a prueba la capacidad del Estado e incrementará el uso efectivo de drones”, se indicó.
Apenas ayer, se informó que México y Estados Unidos desplegaron el operativo antidrones “Águila Alta” en la frontera entre Tijuana y San Diego para detectar y destruir drones comerciales usados por grupos criminales para vigilar a las autoridades. El operativo combina radares avanzados y armas láser de alta energía.
En julio pasado, el Pentágono otorgó dos contratos por 86 millones de dólares iniciales, dentro de un programa que busca desarrollar armas láser para defenderse de misiles y drones.
Steven Feldstein, cuyo libro del tema se publicará este martes (Bytes and Bullets: Global Rivalries, Big Tech, and the New Shape of Modern Warfare), concluye que los drones se han convertido en una herramienta cada vez más común y decisiva en los conflictos armados. Según los datos de ACLED que cita, los incidentes aéreos con drones aumentaron de 6,380 en 2020 a 58,272 en 2025, es decir, se multiplicaron por más de nueve en cinco años. Información N+
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