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Adán Augusto reactiva sus redes

Por Jorge Fernández Menéndez

Adán Augusto López dejó la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado y no se va de embajador, como mucho se especuló en días pasados, sino a hacer trabajo partidario destinado a ganar, dijo, todas las elecciones de 2027.

Según sus declaraciones, va a trabajar “por todo el país, a fortalecer (el partido) rumbo a la elección del 2027, a hacer tarea de territorio… también en las circunscripciones que tienen mayor padrón electoral, y vamos a ello, porque en Morena el objetivo principal es ganar prácticamente todas las gubernaturas en disputa en 2027, mantener la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y, desde luego, en el Senado de la República… se requiere de mi servicio completo para fortalecer la unidad dentro del movimiento, dentro del partido”.

Una especulación. Si es verdad que Andy López Beltrán, el hijo del expresidente López Obrador dejará la Secretaría de Organización del partido, en medio de profundo descrédito y diferencias, tanto con Luisa María Alcalde como con la propia presidenta Sheinbaum, no sería descabellado en esta lógica que Adán Augusto fuera su reemplazante: sería otro integrante del Clan Palenque con las mismas redes, pero con más experiencia.

Eso fortalecería la convicción de que en Morena no se castiga ni se investiga a nadie, pese a que la relación del senador con la Presidenta es mala desde siempre y de que se acumulan las denuncias en contra de Adán Augusto. El senador está protegido por el paraguas del Clan de Palenque. Todo comenzó en Tabasco, con negocios antiguos, cuando Adán era todavía militante del PRI, negocios que financiaron a López Obrador hasta llegar al poder. Desde entonces, sobre todo cuando fue gobernador de Tabasco, comenzaron los contratos multimillonarios asignados sin licitación, las obras infladas, las empresas fantasma ligadas a viejos amigos y operadores políticos.

Durante su gestión como gobernador, Adán Augusto tejió una red que se extendió más allá del sureste. En Tabasco fue gobernador; en Chiapas impuso a su cuñado Rutilio Escandón, el peor gobernador que se recuerda en años en ese castigado estado; en el SAT, Rosalinda López, fallecida a fines del sexenio pasado, controló las relaciones con los empresarios de la red. Adán fue un secretario de Gobernación sin logros concretos, pero le alcanzó para ser precandidato presidencial (convencido, contra toda evidencia, de que ganaría) y con recursos inagotables construyó una red nacional que le permitió contar con muchas posiciones en el Congreso y en las gubernaturas que se eligieron desde 2021 en adelante, las que se renovarán precisamente en 2027.

Hernán Bermúdez Requena era el secretario de Seguridad Pública de Tabasco, el amigo de décadas, la mano derecha de Adán Augusto con vínculos añejos con el crimen organizado. Era conocido como El Comandante H, el líder del cártel de La Barredora y socio del CJNG. La historia de Bermúdez se entrelaza con otra que comenzó en Tabasco. Comenzó con el robo de combustible y llegó al huachicol fiscal. No sólo se robaron el combustible de Pemex, también contrabandearon y falsificaron los documentos de importación y exportación. Desde 2019 se creó una red de empresas que cruzó México de norte a sur, trianguló facturas falsas, permisos de transporte de hidrocarburos y subsidios energéticos.

Todo eso se alimentó con la cercanía entre Adán Augusto y los hijos del expresidente: Andy, Bobby y José Ramón López Beltrán, vínculos antiguos que se reforzaron a través de contratos, favores y proyectos estratégicos. En Tabasco y en el sureste las empresas cercanas al círculo familiar florecieron y terminaron abarcando casi todo el país. De allí surgieron Amílcar Olán, Pedro Salazar y muchos otros.

Ahora Adán Augusto no se va castigado, se va a reactivar esa red para las elecciones del 2027. No aprenden, al norte de nuestra frontera estarán contentísimos.

Stand 4. Morena nació prometiendo regenerar la vida pública. Pero detrás del discurso, los viejos vicios del poder reaparecieron: nepotismo, corrupción, contratos dirigidos.

Adán Augusto fue más que un funcionario; fue el hermano, el cómplice, el símbolo de cómo el partido que prometió el cambio terminó replicando lo mismo que juró erradicar. La historia de Adán es el espejo de una maquinaria que protege por conveniencia o complicidad.

 

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Stand 5. Al final, el poder no se trasmite sólo por los votos… sino por la impunidad. Las redes de corrupción no solo sobrevivieron, se consolidaron bajo el cobijo del Estado y la complicidad. Son los políticos, empresarios y operadores que siguen moviendo los hilos desde las sombras, tejiendo las nuevas redes de corrupción. Son los nuevos intocables de México. Adán, el primero.

Stand conclusión. Hemos recorrido juntos las piezas de este rompecabezas y cada uno de sus actores: la red de corrupción, El Comandante H, el huachicol fiscal, los favores vinculados al poder, la complicidad y la impunidad que lo sostiene todo.

El nombre de Adán Augusto López ya no está sólo en esta historia, lo acompañan los hijos de su principal protector: Andy, Gonzalo y José Ramón López Beltrán. Las pruebas están para quien quiera verlas: documentos que exhiben contratos que se adjudicaron sin licitación, funcionarios designados a modo y con antecedentes criminales, combustibles de contrabando que escaparon al control del Estado.

Pero quizá lo más grave es lo que no se ve pero se percibe: la protección partidaria, la convicción de que ciertos personajes están fuera del alcance de la ley. La idea de los “intocables”. Un poder que no rinde cuentas porque se convierte en el escudo de la impunidad.

 

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