El nombre de Samuel Adrián se volvió tendencia luego de que el creador de contenido e investigador mexicano fuera detenido en Colombia al llegar al Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá.
La orden judicial en su contra, diez días de arresto y una multa equivalente a 15 salarios mínimos mensuales colombianos, está directamente ligada al documental que lo hizo conocido en ese país: Colombia: Fábrica de Niños Trans.
Samuel Adrián es un creador de contenido e investigador mexicano que, hasta antes de este episodio, era conocido principalmente por su trabajo en YouTube.
Saltó a la fama en Colombia debido a su documental Colombia: Fábrica de niños trans, donde reúne entrevistas, testimonios y grabaciones sobre tratamientos hormonales y otros procedimientos médicos de afirmación de género aplicados a niños y adolescentes en ese país.
El proyecto se produjo bajo el sello de Fundamento, la productora que ha difundido buena parte de los pronunciamientos de Adrián desde que comenzó el proceso judicial en su contra.
De acuerdo con medios colombianos, su llegada a Bogotá este fin de semana también estaba vinculada a una conferencia que tenía programada para el 15 de septiembre sobre transición de género en menores.
Es importante subrayar un matiz que las propias coberturas han señalado: el título Fábrica de Niños Trans corresponde al enfoque editorial del documentalista y no representa una conclusión oficial de las autoridades colombianas ni una determinación judicial sobre la existencia de centros que operen bajo esa descripción.
Adrián fue detenido el domingo 13 de septiembre al aterrizar en el aeropuerto El Dorado, luego de que la Policía Nacional de Colombia hiciera efectiva una orden de arresto emitida por un juzgado de Cali.
Según la propia institución, el procedimiento no corresponde a una investigación penal, sino a una sanción por desacato, una figura que se aplica cuando una persona incumple una orden dictada dentro de una acción de tutela.
El origen del proceso se remonta a una tutela promovida por el médico Mario Angulo, vinculado a la atención de género de la Fundación Valle del Lili, en Cali, a quien Adrián señaló tanto en el documental como en publicaciones posteriores de su canal.
El médico alegó una vulneración a su honor luego de que Adrián difundiera grabaciones con cámara oculta con declaraciones de personal médico sobre esos tratamientos. La justicia le habría ordenado retirar el material; su negativa a hacerlo derivó en el incidente de desacato y, finalmente, en la orden de arresto.
Antes de viajar, Adrián publicó un video desde el aeropuerto de Tocumen, en Panamá, en el que adelantó que podía ser detenido al llegar a Colombia.
“No cometí ningún delito y no me voy a quedar de brazos cruzados”, afirmó en esa grabación, difundida por Fundamento.
También pidió respaldo al gobierno mexicano y llamó a sus seguidores a difundir su caso mientras sus abogados en México, la firma Ogaz y Asociados, y en Colombia, el equipo de Nueva Democracia, preparaban su defensa.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se pronunció en su cuenta de X y pidió al Congreso legislar sobre los límites de los tratamientos de transición de género en menores, al considerar que la interpretación judicial actual del libre desarrollo de la personalidad ha dejado “vacíos” que deben resolverse por la vía legislativa. El mandatario calificó el caso como un asunto que debe abrir “un debate nacional”.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que brinda asistencia consular y acompañamiento a Adrián, y señaló que el creador de contenido se encuentra en buen estado de salud y que su equipo legal ya da seguimiento al caso. Hasta el momento, la dependencia no ha emitido un comunicado oficial con mayores detalles sobre las gestiones realizadas.
El arresto de Samuel Adrián ha generado reacciones encontradas tanto en Colombia como en México: mientras algunos sectores políticos y religiosos respaldan su postura frente a los tratamientos de transición de género en menores, organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+ han cuestionado el enfoque del documental.
El desenlace judicial del caso, que por ahora se mantiene en el terreno del desacato civil y no de un proceso penal, sigue en desarrollo. Información N+
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