lunes , agosto 3 2020
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Chicharrón en salsa verde

Por Francisco Zea

No tengo ni la menor idea de a dónde nos va a llevar esta crisis derivada de la sicótica pandemia. Me queda claro que el factor que ha agudizado de forma más grave el miedo y la sicosis tiene que ver, indiscutiblemente, con las redes sociales.

La crisis del AH1N1 pudo ser controlada por las autoridades, porque los canales de comunicación eran los tradicionales, en donde la información tenía un referente de certeza. Hoy, con tanta información que fluye, es de verdad un escándalo tratar de centrar un tema con un poco de certidumbre, aun tratándose de información comprobada y necesaria para la protección de todos.

Respetuosamente, estoy muy cansado de los mensajes en donde me presentan teorías de conspiración, en las cuales se libra la tercera guerra mundial y los ganadores se decantan entre Estados Unidos, China y Rusia.

La verdad es que esas teorías son fantásticas, me encanta y conquistan la imaginación de cualquiera, pero, aceptando sin conceder que esta pandemia haya sido creada en un laboratorio, me queda claro que quien la esparció no ha dejado claves en las patentes ni en las redes sociales para que cualquier pendejo con iniciativa encuentre “la mera neta” del contagio.

Si esto fue planeado como una guerra viral, que me parece más un argumento de película que de la vida real, les aseguró que navegando en la pendejez y amargura de las redes no encontrarán al responsable, por favor, seamos serios.

Ahora resulta que las respuestas al gran conspirador las tenemos en una cadena de WhatsApp, ayyyy, chiquitos.

Siendo serios, regresando a lo que nos toca como país, hoy quiero compartir con el gobierno federal, en donde algunas instancias parece que no entienden bien a bien de teoría económica, una teoría que, estoy seguro, nos hará ganar, a un servidor y a su coautor, el doctor Rodrigo Pacheco, el Nobel de Economía. Esta complicada tesis la hemos denominado como la teoría del Chicharrón en salsa verde. Así de simple. Se ha preguntado, querido lector: ¿qué se necesita para hacer chicharrón en salsa verde? En primer lugar, y lo más importante, se necesita chicharrón, porque se puede tener la olla, la salsa, pero si no hay chicharrón, no hay chicharrón en salsa verde.

Para que en la soledad del despacho presidencial se entienda, es muy sencilla la tesis. Si se quiere apoyar a los trabajadores (el chicharrón), se necesita cuidar la salsa verde (los empresarios) y el entorno económico (la cazuela). Luego, entonces, no se puede sólo apoyar a los trabajadores, pobres y no tan pobres, pues no importan los apoyos para el Infonavit cuando un trabajador no tiene trabajo.

De entrada, la realidad le ha explotado al ciudadano Presidente y manifestaciones de meseros y artesanos se han colocado afuera del Palacio Nacional. Me queda claro que ninguno de esos sectores es rico y, de hecho, su subsistencia está verdaderamente en vilo, pero, para tristeza del mandatario, su suerte está unida indefectiblemente a la suerte del empresario.

Para aterrizar la multipremiada teoría del Chicharrón en salada verde, para que puedas apoyar a los trabajadores, segmento empobrecido, se necesitan trabajadores, o sea, chicharrón, y para que el chicharrón truene, se necesita la salsa, es decir, el empresario que le da trabajo.

Ciudadano Presidente, lo veo solo, muy solo. Es increíble que tenga designado como vocero ante esta crisis a Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, y que, en el colmo de la falta de formas y entendimiento, salga a medios mi abuelito Alcocer y dispute las cifras del sexy López-Gatell.

De verdad, si existiera una firme y consistente política de comunicación social, no podría existir ninguna disputa de datos, pero como mi abuelito está muy sentimental por que nadie lo pela, pues a declarar pendejadas, o no, pero en contra del vocero del COVID-19 del gobierno federal.

Finalmente, no quiero que si en este país se extiende el contagio del COVID-19 empecemos a culpar al gobierno de nuestra negligencia.

La gente no entiende y lejos de protegerse, le encanta ir a mercados y plazas públicas. Estamos sentando las bases de un gran desastre y no es culpa del gobierno, de ningún partido, sino de nosotros que nos vale un carajo guardar la cuarentena y obedecer.

Sin duda, lo digo claramente, es momento de cohesionarnos. Entiendo los reclamos de gobernadores, quienes, ante la falta de respuesta del gobierno, quieren abandonar el pacto fiscal federal, pero me parece que estamos en un momento mucho más de negociar y lograr acuerdos que salven vidas, para superar esto juntos, como un mejor país, y que no terminemos esta crisis más separados que cuando entramos.

En el estribo: de nueva cuenta haciendo gala de responsabilidad social ante la pandemia por el coronavirus, los Hospitales Ángeles, de Olegario Vázquez Aldir, junto con otros empresarios del ramo, anunció el presidente López Obrador, llegaron a un acuerdo para disponer, durante un mes, de más de 3 mil de sus camas para atender a pacientes con COVID-19. El objetivo es evitar la eminente saturación de los hospitales públicos del sector salud y garantizar que todos los casos positivos de este virus que requieran atención médica hospitalaria la tengan. Información Excelsior.com.mx

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